La contraoferta tumba procesos en la recta final. La mejor forma de ganarla es prevenirla desde la primera conversación, no improvisar al final.
Desde el inicio, identifica por qué el candidato consideraría moverse. Si solo busca más dinero, la contraoferta lo retiene. Si busca crecimiento o un mejor entorno, tu propuesta gana.
Habla abiertamente de la contraoferta antes de que ocurra. Un candidato que ya reflexionó por qué se va resiste mejor la tentación de quedarse.
Conecta tu oferta con sus motivaciones reales: proyecto, rol, desarrollo y cultura. Una decisión basada solo en dinero siempre es vulnerable a otra cifra.
Rara vez. Si el candidato se queda solo por dinero, suele irse meses después. Es mejor competir por las razones de fondo que lo hicieron buscar un cambio.