Contratar a la persona equivocada es uno de los errores más caros para una empresa, y casi nunca se mide. Desglosamos el costo real y cómo evitarlo.
La mayoría de las malas contrataciones no fallan por falta de habilidad técnica, sino por fit cultural, motivación o integridad. Por eso evaluar solo el CV no basta.
Definición precisa del perfil, entrevistas por competencias, pruebas psicométricas, verificación de referencias y, en posiciones de confianza, estudios socioeconómicos. La inversión en evaluación es marginal frente al costo de equivocarse.
Diversos estudios la estiman entre varias veces el sueldo mensual y hasta el equivalente a un año de sueldo del puesto, sumando rotación, capacitación e impacto en el equipo.